sábado, 4 de abril de 2009
OTRAS IMPLICACIONES
Implicaciones en los adolescentes
“… ¿Se debe aceptar el ciberamor en los adolescentes?
Sin embargo, en el caso de los adolescentes si puede entenderse y aceptarse el “ciberamor” como un “juego de virtualidad afectiva” donde un o una joven puede ejecutar pasos simulando una relación de pareja adolescente, revertirlos, avanzar, ceder y combinar diversas expresiones de su personalidad con alguien que también juega con él o ella, que habla un mismo lenguaje, que estimula sus sentidos y se entretiene en charlas.
En tanto las relaciones de pareja en la adolescencia no son reconocidas ni se otorga legitimidad al amor que pueda existir entre dos adolescentes, las relaciones de pareja virtual pasan a constituir sólo una nueva forma de vincularse sin que ello pueda ser criticado.
Así, los adolescentes han creado en la Internet un escenario virtual y donde, sin compromisos y a veces amparados en el anonimato, crean modelos de situaciones que les serán útiles como ejercicio para enfrentar una relación de pareja adolescente real. Les favorecen en tal propósito el albedrío, la intimidad, la instantaneidad diferida y la incorporeidad.
Sin embargo, los jóvenes no tienen que confundir el amor de pareja adolescente con el sentimiento de afecto por alguien. Por eso no deben sufrir, ni angustiarse, ni distraerse, al tomar conciencia que casi es imposible encontrarse personalmente con quien vive a 2 mil o 10 kilómetros (o millas) de distancia, a no ser que intervengan circunstancias muy extraordinarias.
Deben comprender, además, que la principal barrera para que una relación afectiva por Internet culmine en amor de pareja es obvia: la distancia entre los comprometidos.
Se entiende, para estos comentarios, que el “ciberamor” se expresa entre personas separadas por miles de kilómetros o millas.
Es diferente cuando se crea una relación de sentimientos entre dos jóvenes que están en un mismo país y a una distancia prudente. Estos sí tienen oportunidad de llegar a conocerse, lo que no garantiza que sea la base para iniciar y establecer una relación de pareja adolescente.
En las grandes distancias el costo total de un viaje es una barrera solamente superable por algunos adultos.
El aspecto económico se agudiza en el caso de los adolescentes, por no tienen independencia personal (legalmente son menores de edad en la mayoría de los casos) ni económica. Y resulta muy improbable que un padre o una madre autorizare y financie los gastos a una hija o hijo para que viaje al extranjero a conocer a alguien con quien estableció vínculos a través de la red Internet.
Una de las primeras estadísticas de una encuesta realizada en los Estados Unidos dejó en evidencia que es inferior a un 5 por ciento la consolidación final de relaciones de pareja de adultos cuyos vínculos se iniciaron por Internet, y menos de un 1 por ciento las que terminaron en compromiso matrimonial luego de conocerse personalmente.
Puede ser beneficioso
Pienso que, a diferencia de lo que pueda ocurrir a los adultos, entre los adolescentes hombres y mujeres PUEDEN CREARSE a partir de Internet vínculos afectivos que si no conduce a cuadros de ansiedad, angustia o depresión, debe ser aceptados como un fenómeno propio del nivel de avance tecnológico-comunicacional del mundo.
Consecuente con lo anterior, creo que es posible, y hasta beneficioso, que se construyan RELACIONES VIRTUALES DE PAREJA ADOLESCENTE a través de Internet, entendiendo a éstas como una vinculación que puede servir de preparación
y conocimiento de lo que es una relación de pareja real, personal y directa.
Con la incorporación de voz e imagen a los computadores, incluso ya existe en Internet, según ellos mismos lo han expresado en sus cartas a una SEXUALIDAD VIRTUAL ENTRE ADOLESCENTES (http://www.pololeos.com) (la hay también entre los adultos).
Se trata de una “intimidad electrónica” donde las partes involucradas realizan sesiones de masturbación compartida.
El fenómeno del “ciberamor” en el contexto de lo que aquí se ha analizado es ya una realidad en la red Internet y un fenómeno que no puede detenerse. El único camino que queda a los adultos es conducir a los adolescentes y aconsejarlos.” (Tomado de http://www.avizora.com/publicaciones/ciberespacio/textos/el_ciberamor_0003.htm )
Tema: El Ciberamor, Manuel Fuentes Wendling- El día 1 de abril de 2009
Chile, Verano de 2002
“… ¿Se debe aceptar el ciberamor en los adolescentes?
Sin embargo, en el caso de los adolescentes si puede entenderse y aceptarse el “ciberamor” como un “juego de virtualidad afectiva” donde un o una joven puede ejecutar pasos simulando una relación de pareja adolescente, revertirlos, avanzar, ceder y combinar diversas expresiones de su personalidad con alguien que también juega con él o ella, que habla un mismo lenguaje, que estimula sus sentidos y se entretiene en charlas.
En tanto las relaciones de pareja en la adolescencia no son reconocidas ni se otorga legitimidad al amor que pueda existir entre dos adolescentes, las relaciones de pareja virtual pasan a constituir sólo una nueva forma de vincularse sin que ello pueda ser criticado.
Así, los adolescentes han creado en la Internet un escenario virtual y donde, sin compromisos y a veces amparados en el anonimato, crean modelos de situaciones que les serán útiles como ejercicio para enfrentar una relación de pareja adolescente real. Les favorecen en tal propósito el albedrío, la intimidad, la instantaneidad diferida y la incorporeidad.
Sin embargo, los jóvenes no tienen que confundir el amor de pareja adolescente con el sentimiento de afecto por alguien. Por eso no deben sufrir, ni angustiarse, ni distraerse, al tomar conciencia que casi es imposible encontrarse personalmente con quien vive a 2 mil o 10 kilómetros (o millas) de distancia, a no ser que intervengan circunstancias muy extraordinarias.
Deben comprender, además, que la principal barrera para que una relación afectiva por Internet culmine en amor de pareja es obvia: la distancia entre los comprometidos.
Se entiende, para estos comentarios, que el “ciberamor” se expresa entre personas separadas por miles de kilómetros o millas.
Es diferente cuando se crea una relación de sentimientos entre dos jóvenes que están en un mismo país y a una distancia prudente. Estos sí tienen oportunidad de llegar a conocerse, lo que no garantiza que sea la base para iniciar y establecer una relación de pareja adolescente.
En las grandes distancias el costo total de un viaje es una barrera solamente superable por algunos adultos.
El aspecto económico se agudiza en el caso de los adolescentes, por no tienen independencia personal (legalmente son menores de edad en la mayoría de los casos) ni económica. Y resulta muy improbable que un padre o una madre autorizare y financie los gastos a una hija o hijo para que viaje al extranjero a conocer a alguien con quien estableció vínculos a través de la red Internet.
Una de las primeras estadísticas de una encuesta realizada en los Estados Unidos dejó en evidencia que es inferior a un 5 por ciento la consolidación final de relaciones de pareja de adultos cuyos vínculos se iniciaron por Internet, y menos de un 1 por ciento las que terminaron en compromiso matrimonial luego de conocerse personalmente.
Puede ser beneficioso
Pienso que, a diferencia de lo que pueda ocurrir a los adultos, entre los adolescentes hombres y mujeres PUEDEN CREARSE a partir de Internet vínculos afectivos que si no conduce a cuadros de ansiedad, angustia o depresión, debe ser aceptados como un fenómeno propio del nivel de avance tecnológico-comunicacional del mundo.
Consecuente con lo anterior, creo que es posible, y hasta beneficioso, que se construyan RELACIONES VIRTUALES DE PAREJA ADOLESCENTE a través de Internet, entendiendo a éstas como una vinculación que puede servir de preparación
y conocimiento de lo que es una relación de pareja real, personal y directa.
Con la incorporación de voz e imagen a los computadores, incluso ya existe en Internet, según ellos mismos lo han expresado en sus cartas a una SEXUALIDAD VIRTUAL ENTRE ADOLESCENTES (http://www.pololeos.com) (la hay también entre los adultos).
Se trata de una “intimidad electrónica” donde las partes involucradas realizan sesiones de masturbación compartida.
El fenómeno del “ciberamor” en el contexto de lo que aquí se ha analizado es ya una realidad en la red Internet y un fenómeno que no puede detenerse. El único camino que queda a los adultos es conducir a los adolescentes y aconsejarlos.” (Tomado de http://www.avizora.com/publicaciones/ciberespacio/textos/el_ciberamor_0003.htm )
Tema: El Ciberamor, Manuel Fuentes Wendling- El día 1 de abril de 2009
Chile, Verano de 2002
Etiquetas:
adolescentes,
ciberamor,
parejas,
virtualidad
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